domingo, 15 de diciembre de 2013

EL papel del Nutricionista en un servicio de Alimentación Hospitalario

En estos días se ha publicado en la prestigiosa Revista Electrónica BIOCIENCIAS de la Universidad Alfonso X El Sabio (Madrid),  el artículo sobre el Papel del Nutricionista en un Servicio de Alimentación Hospitalario que ha elaborado Doña Naya Ibáñez de León - Graduada en Nutrición Humana y Dietética-  y  Doña Fátima Vega Romero - Doctora en Farmacia deseamos sea de vuestro agrado.

REVISTA BIOCIENCIAS UAX

martes, 12 de noviembre de 2013

¿porqué dulce?


Resulta curioso comprobar cómo el azúcar agrada al bebé casi desde su nacimiento y cómo empieza a succionar con más entusiasmo si le endulzamos un poquito el biberón. En cambio, cuando le ofrecemos un sabor amargo, la mueca de desprecio no se hace esperar. A pesar de ello, hay que evitar que los bebés ingieran alimentos azucarados. Y lo mismo va a ocurrir en la edad adulta: nuestro paladar no siempre va a coincidir con las comidas más saludables. Además de provocar sobrepeso, los alimentos excesivamente calóricos pueden originar consecuencias graves en la salud. A medida que aumentan los productos calóricos en la dieta, van disminuyendo aquéllos otros más nutritivos y bajos en grasas y calorías.

En el gusto confluyen varios factores, desde la genética hasta las costumbres culturales y las experiencias más o menos agradables en el estreno de sabores. Cuando el paladar se habitúa a un sabor dulce, se tiende a ingerir a menudo galletas, bollería, pan, caramelos... La mente suele asociar el sabor dulce con el placer, debido a que es el primer sabor que experimentamos tras el nacimiento. Las investigaciones hablan de un tipo de adicción por los carbohidratos. En realidad se trata de un desequilibrio hormonal y neuroquímico que altera la capacidad del cuerpo para producir serotonina una hormona vital en el bienestar. La persona que lo padece trata de compensar su estado anímico tomando azúcar.

 Fuente: www.muy.interesante.es

sábado, 21 de septiembre de 2013

La sal

La sal (sodio) es indispensable para la vida, pero también puede ser nefasta para la salud si se consume en exceso.
Nuestro cuerpo sólo necesita pequeñas cantidades de sal (sodio) para que funcione adecuadamente. Es vital para:
• Controlar la cantidad de agua del cuerpo humano, manteniendo el PH de la sangre.
• Regular los fluidos del cuerpo.
• Ayudar a que el cuerpo esté hidratado, introduciendo agua en el interior de las células.
• Ayudar a transmitir impulsos nerviosos y a la relajación muscular.
Sin embargo mucha gente consume mucha más sal (sodio) de la que se necesita para tener buena salud. Esto afecta a los riñones, que son los mayores reguladores del sodio en la sangre, manteniendo el equilibrio del sodio almacenado en nuestro cuerpo para su aprovechamiento óptimo.
Un exceso de sal no se puede eliminar por los riñones, se acumula en nuestra sangre atrayendo el agua e incrementa el volumen de sangre circulante. Esto provoca que el corazón necesite trabajar más fuerte para mover la sangre y se eleve la presión produciendo hipertensión arterial, entre otros problemas serios.
Fuente: AESAN

lunes, 1 de julio de 2013

Obesidad Infantil - La mala educación alimentaria


El sobrepeso de los más pequeños es el resultado de una ecuación compleja en la que intervienen factores genéticos, ambientales, socioeconómicos y psicológicos.

Fuente: Eroski Consumer

lunes, 24 de junio de 2013

10 trastornos de la alimentación

 
 

Los cánones de belleza, el estilo de vida occidental, son algunas de las causas que conducen a los preocupantes trastornos de alimentación

   10 trastornos de la alimentación


www.muyinteresante.es

jueves, 20 de junio de 2013

La malnutrición afecta el desarrollo cerebral del niño

Cristina Azcona (Pamplona 1965), pediatra y especialista en endocrinología y nutrición de la Clínica de la Universidad de Navarra, incide en la importancia de que los niños lleven una alimentación correcta desde la infancia, años clave para la formación del cerebro. “Deben hacer cuatro comidas al día: desayuno, comida, merienda y cena”, resalta.
Pregunta. ¿Qué problemas causa una escasa alimentación en la infancia?
Respuesta. Una disminución calórica o una alimentación que no tenga la suficiente cantidad de proteínas, frutas y verduras o hidratos de carbono puede generar deficiencia de minerales como el hierro y de vitaminas. Eso afecta al crecimiento y también al desarrollo cerebral de los niños, que es muy importante en los cuatro primeros años de vida, y que se sigue formando hasta la adolescencia. Además, las carencias de principios inmediatos y nutrientes pueden dar lugar a rasgos como tener el pelo débil, problemas de piel o lesiones en las encías. También puede darse que la alimentación no sea escasa pero sí inadecuada, excesiva en hidratos o con grasas de mala calidad.
P. ¿Comer correctamente es caro?
R. Sí, de hecho, no es poco común ver situaciones de obesidad en personas con escasos medios económicos. La carne es muy cara, el pescado... Y no es solo el dinero, a veces los padres deben trabajar jornadas tan largas que no tienen tiempo de comprar comida adecuada. Eso puede causar deficiencias de proteínas y provocar que esos niños sean obesos pero con deficiencias de hierro o en calidad de nutrientes.
P. ¿Cuáles son las necesidades nutricionales de los escolares?
R. En general, las dietas actuales son excesivas en proteínas. Con que un niño coma al día lo que cabe en la palma de su mano de carne o pescado sería suficiente. Luego, por lo menos, debe tomar una ración de pasta, arroz o pan diaria, un plato de verduras y entre dos a tres piezas de fruta. Además, debe beber medio litro de leche al día o, si no es capaz de hacerlo, dos yogures o queso. También hay que intentar que las grasas no supongan más del 30% de lo que ingiere al día y que esas grasas no sean saturadas. No lo son, por ejemplo, las del aceite de oliva o el pescado azul... Eso sí, los niños deben hacer desayuno comida, merienda y cena.
P. ¿Comer mal causa problemas de concentración?
R. Se ha relacionado en distintos trabajos las bajas calificaciones en el colegio con que el niño no desayuna de forma adecuada. El cerebro necesita glucosa para rendir, de ahí la necesidad de los hidratos de carbono. Si el niño sufre hipoglucemia el cerebro se puede terminar dañando.
P. ¿Cómo alimentarles bien si el presupuesto familiar mengua?
R. Hay que ir a la comida más básica, frutas y verduras de temporada, marcas blancas... Y elegir alimentos con alto nivel nutricional, a veces se gasta en galletas o aperitivos, que no lo tienen. Con poca cantidad basta, no hace falta comer un chuletón. Es más importante la calidad que la cantidad.

Fuente: Periódico El País

sábado, 23 de marzo de 2013

Concepto de obesidad

Es el aumento excesivo de la grasa corporal.
Es una enfermedad crónica de origen multifactorial que constituye uno de los grandes desafíos de la Medicina moderna ya que crece día a día en nuestra sociedad.
Una forma sencilla de determinar el estado Nutricional de una persona es midiendo el IMC ( Indice de Masa Corporal) que relaciona el peso con la estatura.

IMC = Peso (Kg)/ Talla (m)².

Hablamos de obesidad cuando los el IMC es igual o superior a 30.

martes, 12 de febrero de 2013

Fecha de caducidad - Fecha de consumo preferente

Son conceptos distintos.
Si han pasado unos días de la fecha de consumo preferente el alimento puede aún estar en buenas condiciones para su consumo, pero si ya ha pasado la fecha de caducidad no podemos consumirlo.


miércoles, 9 de enero de 2013

El pescado


Posee propiedades nutricionales que lo convierten en un alimento fundamental dentro de una dieta equilibrada y cardiosaludable.

·         Es una fuente de proteínas de excelente valor biológico.

·         El tipo de grasa que aporta es de buena calidad (ayuda a proteger al corazón y las arterias) rico en ácidos grasos omega 3 y 6 (principalmente los pescados grasos o azules).

·         También es fuente de Calcio y otros minerales.

·         Es fácil de digerir y una excelente opción para personas que necesitan bajar de peso ya que su aporte calórico es bajo.

Debemos tomar de dos a cuatro raciones de pescado por semana, alternando el tipo de pescados.